Después de conquistar Hollywood con “Parasite” y llevarse cuatro premios Oscar, Bong Joon-ho regresa con “Mickey 17”, una adaptación de la novela de ciencia ficción “Mickey 7”. A inicios de su carrera por las salas de cine ya se especulaba sobre su costo de producción, unos generosos 118 Millones de Dólares (más la inversión en marketing), lo que convierte esta película en la cinta más cara en el repertorio de Bong Joon-Ho. Sin embargo, para sorpresa de todos, tuvo una lucha constante por mantenerse de pie en taquila y recaudando al final cerca de 133 MDD, muy por debajo de lo necesario para considerarle como “éxito en taquilla”. A pesar de que personalmente, odio hablar de las películas exclusivamente en términos de ganancia/pérdida, en este caso me llamó la atención la influencia y la presión comercial que tienen tanto las distribuidoras como los cineastas para mantenerse en pie en la taquilla después de la pandemia de COVID-19.
LA PREMISA: ORIGINALIDAD EN UN CONCEPTO CONOCIDO
La historia nos lleva al futuro, donde Mickey Barnes—interpretado por Robert Pattinson—es lo que llaman un “Expendable” (prescindible). Su trabajo consiste en realizar las tareas más peligrosas durante la colonización del planeta helado Niflheim. Cada vez que muere, lo que sucede con frecuencia, es clonado con la mayoría de sus memorias intactas. Cuando vemos que llega hasta el Mickey número 17, ya te puedes imaginar que ha tenido una existencia bastante accidentada.
Lo que me llamó la atención desde el principio es cómo Bong Joon-ho toma este concepto—que no es completamente nuevo en la ciencia ficción—y lo usa como vehículo para explorar temas mucho más profundos sobre la identidad, el valor de la vida humana, y la explotación laboral. Es básicamente una crítica social disfrazada de comedia sci-fi, algo que ya esperaba del director de “Snowpiercer” y “Okja”.
LA ADAPTACIÓN: CAMBIOS QUE FUNCIONAN Y OTROS QUE NO
Para los que veníamos de leer la novela de Edward Ashton, la película se queda muy corta respecto a la historia original, de hecho el director decide tomar una dirección creativa completamente distinta a lo que se ve en el libro. Algo que me tomó como sorpresa pero me mantuve abierto a lo que el director quería proponer en su obra. En la adaptación cinematográfica, Pattinson interpreta a un Mickey más cercano a la clase trabajadora, menos cerebral, más visceral y con un estilo más “bufón”. La cinta se aleja totalmente de las escencia principal de la novela y crea un estilo suyo con tintes mas de comedia y sátira, algo que ya hemos visto mucho en el trabajo del director.
Estos cambios funcionan en algunos momentos porque hacen al personaje más accesible, pero también eliminan parte de la complejidad filosófica que tenía el material original. Muchas de las muertes del libro se replican en la película, pero en la novela tienen un tono más oscuro y significativo, mientras que en la versión cinematográfica son tratadas con un humor más ligero que no siempre logra el equilibrio adecuado, y simpemente son sucesos “del pasado” que no parecen tener una influencia directa ni en la personalidad ni en el desarrollo de Mickey (algo que sí sucede en la novela).

ROBERT PATTINSON CARGA CON LA PELÍCULA
Tengo que reconocer que Pattinson se entrega completamente al papel. Interpreta no solo a Mickey 17, sino también a Mickey 18 cuando ambos versiones coexisten por un accidente en el proceso de clonación. Ver a Pattinson actuar contra sí mismo, diferenciando sutilmente entre ambas versiones del personaje, es uno de los aspectos más logrados de la película.
Su Mickey 17 tiene esa mezcla de resignación y terquedad que funciona perfectamente para el concepto. No es el héroe tradicional; es más bien un tipo común que se encuentra en una situación extraordinaria y hace lo que puede para sobrevivir. Pattinson logra transmitir tanto el cansancio existencial del personaje como su humor negro, aunque a veces siento que el guión no le da suficiente material para desarrollar completamente la complejidad emocional de alguien que ha muerto diecisiete veces. Algo que es destacable es el hecho de que logra interpretar 2 personalidades completamente distintas con completa sagacidad, impresionante.
Naomi Ackie como Nasha Barridge aporta una presencia sólida como el interés romántico de Mickey, y su química con Pattinson funciona bien. Su personaje evoluciona de manera interesante a lo largo de la película, especialmente cuando se convierte en una figura de liderazgo hacia el final. Steven Yeun como Timo ofrece momentos destacados, particularmente en las escenas donde debe lidiar con la situación moralmente compleja de trabajar junto a alguien que considera desechable.
Sin embargo, Mark Ruffalo como Marshall se siente subutilizado y completamente desperdiciado. Su antagonista es funcional pero unidimensional, y aunque Ruffalo hace lo que puede con el papel, a duras penas se siente como un villano con la profundidad de carácter necesario para liderar una misión de terraformación en otro planeta. Le falta esa complejidad que caracteriza a los mejores antagonistas del director, algo que logra bastante bien en otras filmes pero acá, simplemente no sé que le pasó.
¿ QUÉ LE PASÓ A BONG JOON-HO CON MICKEY 17?
Aquí es donde tengo mis mayores reservas con la película. Bong Joon-ho es un maestro manejando tonos complejos—solo hay que ver cómo balancea horror y comedia en “Parasite”—pero en “Mickey 17” siento que está navegando entre aguas demasiado diferentes sin encontrar completamente su rumbo donde los personajes se sienten vacíos y una trama que apenas se mantiene con rumbo. A pesar de crear una historia propria a partir del material de origen, la mezcla de elementos y diversos caminos creativos que toma para la película, se sienten absurdos y sin sentido.
La película quiere ser comedia sci-fi, drama existencial, sátira social y thriller de supervivencia, todo al mismo tiempo. Hay momentos brillantes donde estos elementos convergen perfectamente, como cuando Mickey 17 y Mickey 18 deben esconderse uno del otro mientras mantienen sus rutinas diarias. Pero también hay segmentos donde los cambios de tono se sienten abruptos y desarticulados. Hay entretenimiento genuino en la premisa, pero la ejecución es inconsistente. Falta mucho la genialidad con la que Bong Joon Ho sabe contar una historia.
LOS ASPECTOS TÉCNICOS: UN MUNDO CREÍBLE
Visualmente, la película funciona bien. La colonia en Niflheim se siente auténtica y claustrofóbica, con esa estética industrial que recuerda un poco a “Alien” pero con toques más modernos. Los efectos especiales para las escenas de clonación están bien logrados, lo cual funciona porque mantienen el foco en los aspectos emocionales en lugar de deslumbrar con tecnología.
La cinematografía de Hong Kyung-pyo, colaborador habitual de Bong Joon-ho, mantiene esa paleta de colores fríos que refuerza la atmósfera alienígena del planeta helado. Las escenas de acción están filmadas con claridad, aunque a veces siento que les falta la energía cinética que caracteriza los mejores momentos de acción del director. Visualmente es un espectáculo visual, desde las escenas de exploración en la nieve, los monstruos y las escenas dos Mickeys en pantalla, todo se siente genuino.

LA TRAMA: CUANDO TODO SE COMPLICA
La película toma varios giros inesperados en su tercer acto es la aparición de los Creepers, una clase de seres nativos del planeta que quieren terraformar, añade una dimensión completamente desaprovechada narrativamente. Parte del viaje de Mickey en el libro es aprender a apreciar el hecho de que la vida aborigen de Niflheim tiene tanto derecho a existir como los colonizadores humanos, si no más. Esta profundidad filosófica queda inexplorada y se nos presenta en una simple danza de supervivencia en tono nosotros contra ellos.
El conflicto de los personajes en la película escala cuando el capitán de la misión (un payaso estúpido y anti-diplomático) intenta usar a los Creepers para sus propios fines personales, amedrentando contra la tripulación y poniendo en riesgo la superviviencia de todos los humanos en ella y la de las criaturas nativas del planeta, solo para continuar en la comodidad de su rango como capitán (quien carajo escogería un líder así, eso no pasa en la vida real ¿Cierto?).
Los momentos finales de la película se ve a Mickey recuperando su identidad y eliminanco la verdadera amenaza en la historia de la película: Un lider egocéntrico, manipulador y estúpido.
Este desenlace funciona en términos temáticos, Mickey finalmente reclama su individualidad y la colonia encuentra una forma más humana de operar pero se siente un poco apresurado. Me habría gustado ver más desarrollo de las consecuencias emocionales de todas estas muertes y renacimientos, en el personaje así como la exploración de algunas lineas narrativas tan interesantes que se plantean en la literatura original.

La película ha generado reacciones mixtas, y lo entiendo perfectamente. Los fanáticos de Bong Joon-ho esperaban quizás algo más cercano a sus obras anteriores, mientras que los amantes de la ciencia ficción pueden sentir que la premisa no se explora con suficiente profundidad. Es una de esas películas que probablemente encuentre su audiencia con el tiempo, pero que inicialmente puede dejar a algunos espectadores sintiéndose insatisfechos.
Lo que no se puede negar es que la película tiene ideas interesantes y momentos genuinamente divertidos. Robert Pattinson demuestra una vez más su rango como actor, y hay suficientes elementos distintivos de Bong Joon-ho para mantener el interés, incluso cuando la ejecución no es perfecta. Se vuelve un espectáculo divertido que no pretende ser profundo ni analítico pero deja en la superficie una crítica palpable a temas sociales, políticos y económicos, una marca distinguible en el trabajo del director.
Si eres fanático de la ciencia ficción conceptual y no te molesta un poco de inconsistencia tonal, probablemente encontrarás cosas que disfrutar. Si esperabas otro “Parasite”, te vas a sentir decepcionado.
La película plantea preguntas fascinantes sobre la identidad, la mortalidad y lo que nos hace humanos, incluso si no siempre proporciona respuestas satisfactorias. En una época donde Hollywood tiende a jugar sobre seguro, hay algo refrescante sobre una película que se atreve a ser extraña y ambiciosa, incluso cuando no logra completamente sus objetivos.