“Ballerina”. Ana de Armas Honra el Legado de John Wick

Ana de Armas en "Ballerina". Dir Len Wiseman

Dirigida por Len Wisemany escrita por Shay Hatten, “Ballerina” se sitúa estratégicamente entre los eventos de “John Wick: Chapter 3 – Parabellum” y “Chapter 4”. Esta ubicación temporal no es casual; permite que la película respire dentro del universo establecido sin sentirse como un apéndice innecesario.

La historia sigue a Eve Macarro, interpretada por Ana de Armas, una asesina entrenada desde la infancia por la organización criminal Ruska Roma, la misma que concibió la infancia de John Wick. La película explora más a detalle el concepto de la escuela de ballet como fachada para el entrenamiento de asesinos algo que vimos de manera sutil en las entregas pasadas de JW. No es solo un gimmick visual llamativo; tiene sentido dentro del lore este universo: La disciplina, la precisión y la gracia que requiere el ballet se traducen perfectamente en las habilidades letales que vemos en pantalla.

 

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ANA DE ARMAS: UNA TRANSFORMACIÓN IMPRESIONANTE

Hablemos de Ana de Armas. La actriz se sometió a cuatro meses de entrenamiento intensivo que, según sus propias palabras, describió como “dolorosa, pero me encantó”. Su rutina diaria incluía 90 minutos diarios de fuerza, seguido por cuatro a cinco horas de coordinación de acrobacias. Después de eso, práctica de tiro.

Ana de Armas as Eve in Ballerina. Photo Credit: Murray Close

 

Este nivel de preparación se nota en cada escena. Ana de Armas tomó clases de boxeo y tiro, además de someterse a un entrenamiento focalizado, sobre todo, en la espalda, para ganar contextura y masa muscular. El coordinador de acrobacias Jackson Spidell mencionó que Ana “llevaba sus moretones como una insignia de honor” durante el entrenamiento. 

Lo que más me impresiona de su interpretación es que en ningún momento se siente como una imitación barata de John Wick, aunque sean similares. Han conseguido construir un personaje fuerte, interesante y capaz de existir por sí mismo. Eve no es “John Wick femenino”; es su propio personaje con motivaciones distintas y un estilo de combate que, aunque familiar, tiene su propia identidad.

 

ACCIÓN AL ESTILO DE JOHN WICK

Aquí es donde “Ballerina” demuestra que pertenece al universo John Wick. Las secuencias de acción son, simplemente, espectaculares. Wiseman, conocido por su trabajo en las películas de “Underworld”, entiende perfectamente cómo filmar acción estilizada sin sacrificar la claridad.

Ballerina. Dir Len Wiseman

 

La coreografía de combate incorpora elementos de danza de manera orgánica. No es solo por el concepto temático; realmente ves cómo los movimientos fluidos del ballet se integran en secuencias de lucha brutales. Es como ver una danza mortal donde cada movimiento tiene propósito tanto estético como letal.

Las escenas de tiroteo mantienen esa precisión casi quirúrgica que caracteriza a la franquicia. Cada bala cuenta, cada movimiento está calculado. La cinematografía permite seguir la acción sin recurrir a cortes frenéticos o shaky cam. Es acción pura, cruda y elegante al mismo tiempo que tiene tintes de realismo al ver personajes cansados y jadeantes depués de cada secuencia de combate (algo que personalmete disfruto mucho de la franquicia), estos detalles le aportan un realismo ficticio que ayuda a vendernos la idea de combates y personajes reales.

Una pregunta inevitable es: ¿Está a la altura de las películas principales de John Wick? Personalmente, creo que “Ballerina” logra algo único: se siente fresca dentro de un universo establecido. La franquicia John Wick se revitaliza con Ana de Armas, con una acción impresionante que se siente fresca, no formulaica. Mientras que las últimas entregas de John Wick a veces se sentían un poco repetitivas en su estructura, “Ballerina” encuentra nuevos ángulos para explorar este mundo.

La acción va de menos a más, empezando por algunas secuencias ya muy vistas (sí, otro club nocturno envuelto en neon), pero luego evoluciona hacia territorios más originales. Las secuencias del tercer acto son particularmente inventivas y logran sorprender y sentirse genuinas bajo su propio fundamento e intencionalidad.

 

NO PODÍA FALTAR

El reparto de apoyo hace un trabajo sólido en conectar esta historia con el universo más amplio. Anjelica Huston regresa como La Directora de la Ruska Roma, y su presencia añade gravitas y continuidad. Ian McShane vuelve como Winston, y aunque su tiempo en pantalla es limitado, cada momento cuenta.

Keanu Reeves en Ballerina.

 

La aparición de Keanu Reeves como John Wick es breve pero efectiva. No se siente forzada ni como un simple cameo para vender boletos. Su presencia sirve a la narrativa y refuerza las conexiones temáticas entre ambos personajes.

Gabriel Byrne y Norman Reedus aportan carisma a sus respectivos roles, aunque me hubiera gustado ver más desarrollo de algunos de estos personajes secundarios.

 

CINEMATOGRAFÍA

La cinematografía de “Ballerina” mantiene esa paleta visual distintiva del universo John Wick: colores saturados, especialmente rojos y azules, que crean una atmósfera casi de cómic noir. Los locations van desde elegantes salones de baile hasta gritty calles urbanas, manteniendo esa diversidad visual que caracteriza a la franquicia.

Ana de Armas como “Eve” en Ballerina

 

El diseño de sonido es particularmente notable. Cada disparo, cada golpe, cada movimiento de danza tiene peso sonoro. La banda sonora complementa sin overshadowing, algo que no siempre es fácil de lograr en películas de acción.

No todo es perfecto. Algunos momentos de acción que resultan disfrutables y aseguran un visionado ágil y ameno, pero el primer acto toma su tiempo para arrancar. La construcción del personaje de Eve es sólida, pero algunos aspectos de su backstory se sienten un poco apresurados.

También hay momentos donde la película se apoya demasiado en la nostalgia del universo John Wick en lugar de establecer completamente su propia identidad. Pero estos son detalles menores en el contexto general.

“Ballerina” es exactamente lo que un spin-off debería ser: una expansión significativa del universo que respeta lo que vino antes mientras aporta elementos frescos. Ana de Armas demuestra que puede cargar una franquicia de acción en sus hombros, y Len Wiseman dirige con la confianza de alguien que entiende tanto el material fuente como las expectativas del público.

Es una película que funciona tanto para newcomers como para fanáticos establecidos de la franquicia. Logra ese balance difícil de ser accesible sin sacrificar la complejidad del mundo que habitamos durante casi dos horas. “Ballerina” podría ser una muestra de que este universo tiene mucho más que ofrecer, y que en las manos correctas, puede seguir evolucionando de maneras emocionantes e inesperadas.

 
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