¿Realmente necesitábamos otra adaptación de un clásico del cine japonés? Después de ver “Highest 2 Lowest”, puedo decir que esta quinta colaboración entre Lee y Denzel Washington nos ofrece algo más complejo de lo que esperaba, aunque no necesariamente más exitoso.
EL LEGADO DE UNA OBRA MAESTRA
Para entender lo que Lee logra aquí, es importante recordar qué hizo tan especial la película original de Kurosawa en 1963. “High and Low” no era solo un thriller sobre secuestros; era un estudio meticuloso sobre la moralidad, las clases sociales y el precio de nuestras decisiones. Kurosawa construyó una obra maestra dividida en dos actos perfectamente diferenciados: la primera mitad claustrofóbica en la casa del protagonista, y la segunda mitad que se adentraba en los bajos mundos de Yokohama.
Lee entiende esta estructura y la respeta, pero también la transforma completamente. Donde Kurosawa tenía a un ejecutivo de zapatos enfrentando un dilema moral cuando confunden a su hijo con el del chofer, Lee nos presenta a un magnate de la industria musical interpretado por Washington que debe decidir si pagar o no el rescate por el hijo de su empleado cuando los secuestradores se equivocan de objetivo.

UNA NUEVA YORK QUE RESPIRA MÚSICA Y TENSIÓN
La transposición de Japón de los años 60 al Nueva York contemporáneo no es solo un cambio de escenario; es una reimaginación completa del contexto social. Lee, fiel a su estilo, utiliza la industria musical como el terreno perfecto para explorar temas de autenticidad, comercialización del arte y las dinámicas de poder raciales que siempre han definido su filmografía.
Matthew Libatique, el director de fotografía que ya había trabajado con directores como Darren Aronofsky, entrega aquí una de sus mejores colaboraciones con Lee. Su cámara captura Nueva York con una intimidad que recuerda a los mejores momentos de “Do the Right Thing”, pero con una sofisticación visual que habla del Spike Lee maduro de 2025. Las secuencias en los estudios de grabación están filmadas con una energía que casi puedes sentir, mientras que los momentos más tensos mantienen esa claustrofobia que caracterizaba la obra original.
DENZEL WASHINGTON: EL PESO DE LA EXPERIENCIA
Washington, en su quinto trabajo con Lee después de “Inside Man” (2006), ofrece una interpretación que balancea perfectamente la autoridad corporativa con la vulnerabilidad humana. Su personaje no es simplemente una transposición del protagonista de Kurosawa; es una creación nueva que aprovecha tanto la presencia natural de Washington como su habilidad para mostrar conflictos internos sin caer en el melodrama.

El reparto de apoyo incluye a Ilfenesh Hadera, Jeffrey Wright, y en un papel sorprendentemente prominente, A$AP Rocky, quien según el propio Lee tiene “el papel principal”. Esta decisión creativa ha generado debate entre los críticos, y honestamente, puedo entender por qué. Rocky demuestra carisma natural y una presencia convincente en pantalla, pero hay momentos donde se nota que está actuando junto a veteranos como Washington y Wright, que parecen respirar sus personajes de manera natural.
LA MÚSICA COMO LENGUAJE CINEMATOGRÁFICO
Uno de los aciertos más claros de la película es cómo utiliza la música no solo como contexto narrativo, sino como lenguaje cinematográfico. A$AP Rocky contribuyó con dos canciones originales, “Both Eyes Closed” y “Trunks”, que se integran orgánicamente a la narrativa sin sentirse como producto placement musical. Lee entiende que la música hip-hop y R&B contemporánea puede cumplir la misma función dramática que la partitura tradicional, y lo aprovecha magistralmente.
La banda sonora se convierte en un personaje más, especialmente en las secuencias donde vemos el funcionamiento interno de la industria musical. Hay algo fascinante en cómo Lee presenta estos espacios como modernos equivalentes de los entornos corporativos de la película original, pero con una energía creativa que los hace únicos.
ASPECTOS TÉCNICOS: ENTRE LO CLÁSICO Y LO CONTEMPORÁNEO
Técnicamente, “Highest 2 Lowest” es una película sólida que demuestra la madurez de Lee como realizador. La edición, a cargo del equipo habitual del director, mantiene un ritmo que respeta los tiempos de reflexión necesarios para un thriller psicológico, pero incorpora el dinamismo visual que caracteriza el cine contemporáneo.
El diseño de producción merece mención especial por cómo recrea los espacios de poder del mundo musical. Los estudios, oficinas y residencias no solo se sienten auténticos; comunican información sobre los personajes y sus relaciones de poder de manera visual, algo que Kurosawa habría apreciado.
La cinematografía de Libatique aprovecha tanto locaciones interiores como exteriores de Nueva York para crear una geografía emocional que funciona en paralelo a la narrativa. Sus encuadres en los momentos de tensión recuerdan a los mejores thrillers de los años 70, pero con una paleta de colores y una textura visual claramente contemporáneas.

LAS DIVISIONES CRÍTICAS: ¿QUÉ FUNCIONA Y QUÉ NO?
Aquí es donde las cosas se complican, y donde entiendo por qué la película ha generado opiniones tan divididas. Con un 5.7 en IMDb, “Highest 2 Lowest” claramente no ha logrado el consenso que esperaba A24 y Apple TV+. Después de verla, creo que puedo identificar los puntos de fricción.
Por un lado, Lee logra crear una atmósfera genuinamente tensa y una actualización inteligente del material source. Sus mejores secuencias rivalizan con cualquier cosa que haya hecho en años recientes. El problema surge en los momentos donde la película parece no decidir si quiere ser un homenaje reverencial a Kurosawa o una declaración completamente nueva sobre la América contemporánea.
Lee juega demasiado seguro en ciertos momentos, especialmente en la segunda mitad donde la película se adentra en el mundo criminal. Mientras que Kurosawa llevó a sus espectadores a los rincones más oscuros de Yokohama con una determinación implacable, Lee ocasionalmente parece contenerse, como si temiera alejar a la audiencia con una exploración más profunda de la violencia sistémica.
Comparar cualquier película con “High and Low” es una tarea ingrata. La obra de Kurosawa es considerada una de las mejores películas de thriller jamás realizadas, un estudio perfecto sobre la culpa, la moralidad y las consecuencias de nuestras decisiones. Lee no intenta replicar esa perfección; en cambio, usa la estructura como trampolín para explorar temas contemporáneos.
En algunos aspectos, esto funciona brillantemente. La transposición del conflicto de clases japonés de los años 60 a las dinámicas raciales y económicas del Nueva York actual se siente orgánica y necesaria. Lee entiende que no se trata solo de cambiar locaciones, sino de encontrar equivalentes contemporáneos para los conflictos universales que Kurosawa exploró.
Sin embargo, hay momentos donde sientes que la película original sigue siendo la referencia en la mente de Lee, impidiéndole tomar decisiones completamente independientes. Es como si ocasionalmente consultara el manual en lugar de confiar en su propia visión, algo que resulta extraño tratándose de un director con una voz tan distintiva.
UNA NUEVA YORK MUSICAL
Lo que sí funciona consistentemente es la manera en que Lee utiliza Nueva York como personaje. La ciudad no es solo un escenario; es un ecosistema que informa cada decisión de los personajes. Desde los penthouse de Manhattan hasta los estudios de Brooklyn, cada locación comunica algo sobre las aspiraciones, miedos y realidades de los personajes.
La industria musical proporciona el contexto perfecto para explorar temas de autenticidad versus comercialización, algo que resuena tanto en 2025 como lo hacía el mundo corporativo en la obra original. Lee entiende que la música hip-hop y R&B contemporánea lleva consigo debates sobre legitimidad artística, éxito comercial y integridad personal que se alinean perfectamente con los dilemas morales centrales de la historia.

EL VEREDICTO FINAL
“Highest 2 Lowest” es una película que te deja con sentimientos complicados. Es indudablemente competente, ocasionalmente brillante, y siempre interesante de ver. Washington entrega una actuación sólida, la cinematografía es hermosa, y Lee demuestra que aún tiene historias importantes que contar.
Pero también es una película que sientes que podría haber sido más. Los momentos donde Lee se libera completamente de las expectativas y explora su propia visión son los más exitosos. Cuando se permite ser más experimental, más político, más específicamente suyo, la película cobra vida de manera emocionante.
El problema surge en los momentos donde parece estar actuando con demasiada reverencia hacia el material original, perdiendo algunas oportunidades de hacer declaraciones más audaces sobre la América contemporánea. Es irónico, porque Lee nunca ha sido un director que se contenga, pero aquí ocasionalmente se siente como si estuviera pisando con cuidado en terreno ajeno.
La película ofrece suficientes momentos de brillantez para justificar sus casi dos horas y media de duración. Si eres fanático del cine de Lee, encontrarás elementos familiares ejecutados con maestría. Si nunca has visto la obra original de Kurosawa, esta versión funciona perfectamente como introducción a una historia fascinante.
Para aquellos que conocen y aman “High and Low”, la experiencia será más complicada. Lee no está tratando de superarla o reemplazarla; está en conversación con ella, y esa conversación, aunque no siempre perfecta, resulta fascinante de presenciar.
En última instancia, es una película que demuestra tanto las fortalezas como las limitaciones de las adaptaciones contemporáneas de clásicos del cine. Cuando funciona, nos recuerda por qué tanto Lee como Kurosawa son maestros de su oficio. Cuando no funciona completamente, al menos falla de manera interesante, lo cual en el panorama cinematográfico actual no es poca cosa.