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HOPE: Acción desenfrenada y desencaminada

HOPE 2026
Diez años después de haber sacudido el panorama del cine de género con The Wailing, el director coreano Na Hong-jin regresó a la pantalla grande con Hope, un proyecto que venía envuelto en una expectativa gigantesca. Un presupuesto histórico para Corea del Sur, un elenco internacional encabezado por Hwang Jung-min, Hoyeon, Michael Fassbender y Alicia Vikander, y el respaldo de haber debutado directamente en la competencia oficial del Festival de Cannes de 2026. Salí de la sala con sensaciones encontradas, pero con una certeza inicial: la película me gustó y resulta muy entretenida, aunque dista mucho de ser una experiencia redonda. Hay un espectáculo visceral genuino en sus mejores tramos, pero también una fatiga evidente producto de decisiones de ritmo y de posproducción que terminan pasando factura a lo largo de sus casi 160 minutos de metraje.

UNA HISTORIA QUE TARDA DEMASIADO EN ENCONTRAR SU RITMO


El principal tropiezo de Hope no reside en lo que cuenta, sino en el tiempo desmedido que se toma para llegar al clímax. Un remoto pueblo donde el hallazgo de una amenaza desconocida desata el pánico de las autoridades locales y de un grupo de cazadores que pronto descubren que son ellos las presas. Sin embargo, el primer y el segundo acto se sienten excesivamente dilatados. Hay una insistencia desconcertante en acumular escenas introductorias, reuniones burocráticas y preámbulos explicativos que poco o nada aportan a la atmósfera o al desarrollo de los personajes. Es increíble que los primeros 40 minutos de la película sean un policía corriendo con su escopeta en mano por todo el pueblo esperando ver al monstruo (igual que la audiencia). 

La dinámica entre Hwang Jung-min y el resto de los pobladores que aparecen intermitentemente tiene chispazos pequeños de humor que no ayudan mucho a soportar la espera por el tease de las escenas de acción. Se extiende más de lo necesario sin que ese tiempo extra sume peso emocional a la supervivencia posterior. Ver la película completa cuesta un esfuerzo innecesario, no porque la idea sea mala, sino porque le sobra metraje en tramos donde el espectador solo está esperando que el relato deje de dar rodeos y salte a la acción.
 
 
HOPE 2026

EL PODER DE LO TANGIBLE FRENTE AL PIXEL QUE DISTRAE


Cuando Hope por fin desata la cacería, el espectáculo ofrece momentos de enorme disfrute, en gran medida gracias al compromiso con los efectos prácticos. Este es uno de sus mayores aciertes y lo que inclina la balanza hacia el disfrute de la audiencia. Hay un peso tangible en cada impacto, en los cuerpos deslizándose por el terreno hostil y en los planos cerrados de la amenaza, donde la interacción de los actores con elementos físicos se siente auténtica, cruda y muy bien ejecutada.

Irónicamente, su punto más débil esta en el CGI. El CGI de los monstruos se ve bastante mal y rompe de golpe la inmersión de la escena. Es una lástima evidente, porque en las secuencias de acción más intensas, los efectos digitales lucen planos, poco integrados con la iluminación del entorno y con un acabado que roza lo descuidado. En lugar de temer por la vida de los personajes, la vista se desvía inevitablemente hacia el desfase de integración entre los monstruos y el escenario. La película te atrapa con la fisicalidad de su puesta en escena solo para sacarte de la experiencia un instante después con un renderizado que no está a la altura de una producción de este calibre.
 

 


A pesar de sus fallas visuales en el terreno digital, las secuencias de acción funcionan como el gran salvavidas del filme. Es en esos instantes de acción pura donde Hope cumple con lo que promete. La desesperación colectiva, el estallido de armas de fuego y la histeria grupal están filmados de forma impecable. 

EL EXTRAÑO PASO POR CANNES Y EL PESO DEL RESULTADO FINAL


Haber visto el sello de la Selección Oficial de Cannes antes del arranque de la película genera una duda inevitable durante toda la proyección: ¿cómo logró una cinta con estos desbalances entrar en una competencia que suele ser tan rigurosa con la precisión narrativa y formal? No se trata de desmerecer el cine de criaturas ni el entretenimiento directo, géneros que tienen un lugar legítimo en cualquier festival de primer orden. La interrogante surge porque Hope no exhibe la solidez autoral ni la finura de montaje que justificaban la presencia de títulos previos del director. Da la impresión de que su inclusión respondió más al prestigio acumulado del cineasta y al atractivo de su elenco multicultural que al acabado riguroso de la obra en sí.
 
Nave extraterrestre en HOPE
 
Al llegar al desenlace del filme suceden muchas cosas al mismo tiempo, surgen dudas sobre el origen de los monstruos y aún sin resolver ninguna de ellas nos arroja un enorme plot-twist sin pies ni cabeza que se amontona al resto de huecos de guion que el director parece no tener la intención del director de resolver en esta entrega, y firmemente hace preguntarnos si realmente valdría la pena ver una segunda. Las apariciones de Vikander y Fassbender son efímeras más allá de prestar su voz para algunas escenas (sus personajes son creados 100% con CGI). La historia pudo haber explorado diversos ángulos y no dejar tantos cabos sueltos si no perdiera tanto tiempo con preámbulos y tiempos muertos de interacción entre personajes, que bien no podrían estar en el corte final y no afectaba absolutamente nada al resultado final.

Me parece que la balanza se inclina hacia el lado positivo, pero por un margen estrecho. Me divertí viendo Hope, disfruté su faceta práctica y aprecié la entrega de su reparto en las secuencias de acción más viscerales. Sin embargo, no puedo ignorar que sin tanto preámbulo entre escenas y un trabajo de efectos visuales más cuidado, habríamos tenido un thriller de monstruos memorable en lugar de un largometraje que se siente estirado y por momentos pesado de sobrellevar.
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