Dark Mode Light Mode

FICM 24: El laberinto del fauno en 3D, Del Toro en Morelia y una película que sigue vigente

Crónica de la visita de Guillermo del Toro al FICM 2026 y reseña de El laberinto del fauno en su restauración 3D, una película cuya crítica a la opresión sigue vigente.
Ofelia, sentada en una cama en la penumbra, mira al fauno que le extiende una criatura pequeña en la mano Ofelia, sentada en una cama en la penumbra, mira al fauno que le extiende una criatura pequeña en la mano
Ofelia y el fauno en El laberinto del fauno. Warner Bros. Pictures

Cuando el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) anunció que Guillermo del Toro presentaría El laberinto del fauno por su 20 aniversario, supe que su visita iba a ser un caos. Es uno de los directores mexicanos más queridos y exitosos del cine mundial, y cada vez que una función especial reúne a un invitado así, los boletos desaparecen en minutos. Yo no había visto El laberinto del fauno, así que mi primera vez fue en la versión restaurada en 3D que Del Toro supervisó para su regreso a salas, presentada por él mismo en el festival. Después de verla entiendo por qué sigue siendo una de las obras más importantes de su carrera: veinte años después, su crítica a los sistemas de opresión se siente tan viva como el primer día.

UN FESTIVAL QUE SE ENCENDIÓ CON LA LLEGADA DE DEL TORO

Conseguir boletos para el FICM siempre es una experiencia extraña. Las funciones se agotan muy rápido y la venta digital a través de Cinépolis, en mi experiencia, deja mucho que desear: la página se cae y mucha gente se queda sin acceso. Con la visita de Del Toro era obvio que sería peor, y lo fue. En X, seis jóvenes publicaron que habían hecho fila desde la madrugada afuera del Teatro Mariano Matamoros y que, aun así, se quedaron sin entrada porque la función especial se había terminado por internet. Etiquetaron al director, al festival y a Cinépolis.

Del Toro respondió públicamente, dijo que había hablado con Daniela Michel, directora del festival, y anunció que se organizaría una segunda función en el mismo teatro, con venta únicamente en taquilla, y que se encargaría de que a esos seis jóvenes les guardaran sus boletos. El festival confirmó una proyección adicional esa misma noche del domingo 18 de octubre, ya sin el director. Hasta ahora no se ha demostrado ninguna irregularidad en la venta, pero a mí me parece revelador que haya hecho falta que una figura como Del Toro interviniera para que se abriera una función más. En un festival donde las funciones especiales suelen tener espacios muy limitados para el público general, este episodio dio la vuelta al país porque muchos han vivido lo mismo.

UNA MASTERCLASS QUE SE CONVIRTIÓ EN LO MEJOR DEL FESTIVAL

Hubo otra sorpresa. El festival anunció una masterclass con Del Toro el mismo día que llegó a Morelia, al mediodía del domingo 18, en el Teatro Morelos, de entrada libre pero con boleto. Pude asistir, y fue una de las experiencias más satisfactorias que tuve en esta edición. Habló de su trabajo en El laberinto del fauno, Cronos y Titanes del Pacífico, de la creación de videojuegos y de su colaboración con Hideo Kojima. Y más allá de la técnica, habló de cosas muy humanas: la lucha del artista, aprender a pelear por lo que quieres sin darte por vencido y la necesidad de levantar la voz ante las injusticias y ante herramientas como la inteligencia artificial que intentan apropiarse de nuestro trabajo creativo.

Me quedé con la idea de una persona centrada y aterrizada, que no habla desde el ego ni desde la superioridad, sino con una calidez tan natural que se siente como conversar con un amigo. Esa fue la mayor sorpresa. Esa visita le valió dos reconocimientos, el de excelencia artística que entrega el festival y una medalla de la Filmoteca de la UNAM, y Del Toro aprovechó para adelantar que su siguiente restauración será El espinazo del diablo.

Ese contexto importa porque cambia la manera de ver la película. Entrar a la función sabiendo lo que costó llegar hasta ahí, entre la fila, el reclamo y la segunda proyección, la volvió un acontecimiento más que una simple función de festival, y creo que se sintió en la sala.

El fauno inclina su rostro sobre Ofelia en la penumbra de un desván
El fauno y Ofelia, en la restauración del 20 aniversario. Warner Bros. Pictures

UNA RESTAURACIÓN HECHA A MANO PARA REDESCUBRIR LA PELÍCULA

El laberinto del fauno regresó a salas mexicanas el 15 de octubre, en exclusiva de Cinépolis, con versiones restauradas en 2D, 4K y 3D que Del Toro supervisó. La versión en 3D es la primera de la película y se hizo por completo a mano, cuadro por cuadro y sin inteligencia artificial, con el trabajo de más de 1,300 personas. Según explicó el propio director durante su visita, el proceso fue exhaustivo y costoso, y él lo financió personalmente. El resultado me pareció excelente: la profundidad de campo le suma textura a los escenarios y a las criaturas sin robarle protagonismo a la historia.

Yo no había visto la película antes, así que mi experiencia fue descubrirla, y descubrirla en 3D. La historia sigue a Ofelia (Ivana Baquero), una niña que se adentra en un mundo fantástico mientras enfrenta la violencia de la España franquista de 1944, con Sergi López y Maribel Verdú en el reparto. Es difícil decir algo que no se haya dicho ya, pero entiendo por qué se considera una obra de enorme peso: por la profundidad humana de lo que cuenta y por la sensibilidad con la que mezcla fantasía y realidad. También entiendo el origen del mundo monstruoso al que Del Toro vuelve una y otra vez, porque aquí los monstruos más aterradores son los humanos.

Ofelia con un abrigo rojo y dorado frente a un muro de paneles dorados, mirándose las manos
Ofelia (Ivana Baquero) en El laberinto del fauno. Warner Bros. Pictures

UNA PELÍCULA QUE SE MANTIENE VIGENTE

Lo que más me impresionó es su vigencia. Pasaron veinte años desde su estreno y muchos más desde la guerra civil que sirve de fondo, y aun así la crítica a los sistemas de opresión y a los roles de víctima y victimario se siente tan palpable como hace más de veinte o más de cincuenta años. Es bastante satisfactorio comprobar que una obra con tantos años de existir permite descubrir detalles nuevos, y ese es el mejor argumento para volver a verla.

El laberinto del fauno es una obra obligada en el repertorio de Del Toro, y su reestreno me parece una oportunidad perfecta para que las nuevas generaciones la vean en pantalla grande y para que quienes ya la conocen la revivan en todo su esplendor. A quienes la redescubran como yo, la experiencia de entrar de nuevo al mundo fantástico y monstruoso que Del Toro lleva a la pantalla les va a dejar una grata sensación. Si quieres seguir con lo que se vio en Morelia, tenemos la reseña de Campeón Gabacho y la cobertura de la clausura del FICM.

Previous Post
Irwin camina con las manos en los bolsillos por una calle de Nueva York bajo un tren elevado, rodeado de carros y graffiti de los años 80

FICM 24: Paper Tiger, in thriller sereno y precioso que deja demasiados hilos sueltos

Next Post
Una fiesta nocturna en un loft con humo y luz azul, con dos personas bailando abrazadas en primer plano

FICM 24: Club Kid, una ópera prima divertida y sincera sobre crecer a la fuerza