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Ted Lasso: ¿Era realmente necesaria una cuarta temporada?

La cuarta temporada de Ted Lasso se siente más como un reinicio que como una continuación: calidez de sobra, pero el cierre de 2023 queda atrás.
Jason Sudeikis como Ted Lasso estrechando la mano de Rebecca frente a un avión privado Jason Sudeikis como Ted Lasso estrechando la mano de Rebecca frente a un avión privado
Jason Sudeikis como Ted Lasso en la cuarta temporada. Apple TV

Ted Lasso no necesitaba volver, por lo menos no de la manera en que lo hizo. La serie terminó su tercera temporada en 2023 con la idea de que era su cierre, y sin embargo Apple TV anunció en marzo de 2025 una cuarta entrega que llegó el 5 de agosto y se despidió el 7 de octubre, en diez episodios semanales. Con Jason Sudeikis, Bill Lawrence, Brendan Hunt y Joe Kelly de nuevo al frente, la temporada lleva a Ted de vuelta a Inglaterra para dirigir al equipo femenino del A.F.C. Richmond, mientras Roy Kent encabeza al masculino. El estreno fue el mayor lanzamiento en la historia de Apple TV y el regreso del bigotón más querido de la televisión dividió opiniones. La cuarta temporada se siente menos como una continuación y más como un reinicio que rompe lo que la serie había cerrado con tanto cuidado.

EL REGRESO DE UN PROYECTO CASI PERFECTO

Ted Lasso se convirtió en uno de los productos más exitosos de Apple TV y no es para menos: la calidez de sus personajes y el desarrollo genuino de cada uno de ellos es un deleite en pantalla. Las subtramas de las tres primeras temporadas tuvieron altibajos sin perder coherencia, y el final de la tercera logró algo que pocas series consiguen: dar conclusión a cada una de ellas sin sentirse forzado ni apresurado. El estreno de la cuarta acumuló 296.6 millones de minutos vistos entre el 4 y el 5 de agosto, la cifra más alta de un lanzamiento en la historia de Apple TV, y el episodio inicial se estimó en 7.1 millones de visualizaciones. Todos queríamos volver a ver al Coach Beard y a Ted, y los números lo confirman. La pregunta era si, después de un cierre tan redondo, quedaba ingenio suficiente para retomarlo.

Brendan Hunt, Jason Sudeikis y Tanya Reynolds como el cuerpo técnico del equipo femenino del A.F.C. Richmond
El Coach Beard, Ted y Alice Chilton en la cuarta temporada de Ted Lasso. Apple TV

CAMBIO RADICAL EN EL STORYLINE

La decisión más arriesgada fue darle un giro de 180 grados al universo de Ted Lasso. La cuarta temporada hace borrón y cuenta nueva sobre lo que sabíamos de Ted y Richmond: introduce una línea narrativa con personajes nuevos (salvo los esenciales del Team Lasso) y ahora todo gira en torno al equipo femenil. El elenco incluye a Tanya Reynolds como Alice Chilton, asistente técnica del equipo; Abbie Hern como Gemma Jay, una delantera que estudia derecho; Faye Marsay como Lizzie Davis, una defensa central que es madre soltera; Jude Mack como la portera Katie Quinn, y Rex Hayes y Aisling Sharkey como las gemelas Harrigan, con Tracey Ullman como una excéntrica inversionista del deporte femenino. Es un reinicio de la historia, con dinámicas nuevas incluso para los personajes que ya conocemos, y que rompe la continuidad con la que cerró la tercera temporada.

La apuesta es natural y, además, inteligente en términos de representación: el deporte femenino merece pantalla y la serie le da un espacio sin condescendencia. Pero varios de los personajes nuevos quedan relegados, y creo que ese es el problema de fondo: hay buenas ideas para cada una de ellas y poco tiempo para desarrollarlas.

El tiempo transcurrido dentro de la ficción también se siente confuso, porque algunos diálogos tienen que establecer literalmente situaciones como “¿qué pasó con esto?”, “es que han pasado cinco meses”. Quizá el cambio de dinámica más irresponsable es el de Roy y Keeley. Después de tres temporadas de jugueteo amoroso entre ambos, se había establecido que por fin estarían juntos y, oh sorpresa, por alguna razón están separados de nuevo. No bastó con alargar el tease de su relación durante tres temporadas: los escritores decidieron que lo más lógico era hacerlo otra vez. El lapso de la ausencia de Ted también deja entrever que el equipo masculino de Roy ganó la copa de Inglaterra y compitió varias veces en la Liga de Campeones, es decir, que el mundo de Richmond creció desde la última vez que lo vimos, y la serie flaquea al mostrarlo. Vemos muy poco de los personajes anteriores y, aunque el equipo femenil comparte instalaciones con el varonil, nunca, ni de sorpresa, se cruzan con alguno de los jugadores masculinos. Si no había quedado claro que la serie no pretende continuar con la historia del equipo varonil, esa ausencia lo confirma: se siente como si el producto más rentable de Richmond hubiera dejado de existir.

Jason Sudeikis como Ted Lasso junto a Tanya Reynolds como Alice Chilton en las gradas del estadio
Ted Lasso y Alice Chilton frente al escudo del A.F.C. Richmond. Apple TV

¿QUÉ LE PASÓ A TED LASSO?

La temporada tiene que atender, a la vez, a un equipo nuevo, a los personajes que ya conocíamos y a la expectativa de reencuentro. Keeley Jones regresa como directora de marketing, Jamie, Nate, Sam y Colin aparecen como invitados, y Roy tiene su propio trabajo con el equipo masculino. Es una cantidad de piezas que exige un equilibrio difícil, y la historia tambalea entre unas y otras sin lograr coordinarlas del todo.

El mayor problema en la relación entre los personajes viejos y los nuevos es que la audiencia esperaba ver al Ted de siempre y encuentra, en su lugar, un personaje con reminiscencias de lo que fue: ya no lidera, solo apacigua, y su posición dentro del equipo carece de impacto real. Lo que distinguía a la serie y al personaje era que Ted cambiaba el ambiente de cualquier escenario en el que entraba y aportaba más que un chiste o una referencia a la cultura estadounidense que a veces solo él entendía. Además, se espera que sigamos a un Ted que dejó su trabajo en Londres porque no quería estar lejos de su familia y que ahora abandona a esa familia para regresar al lugar donde ya había dejado todo concluido y en su sitio. Unos episodios después, su familia acepta mudarse con él, a pesar de que su exesposa y él ya no están juntos, y jamás volvemos a verla, salvo dos o tres apariciones que parecen cameos. Su “razón” para irse se vuelve un asunto aparte: ni viviendo cerca de su hijo tiene tiempo para verlo. El guion de este reset no tiene la fuerza ni la cohesión que caracterizaban a la serie, y hay mucha desconexión entre hilos que ya estaban establecidos, que se rompieron y que terminan convertidos en chistes recurrentes.

EL CENTRO EMOCIONAL SE TRANSFORMÓ, PERO EXISTE

El punto fuerte de Ted Lasso siempre fueron los momentos en que cada personaje muestra su sensibilidad humana y la transmite de forma natural. Son personajes empáticos que, gracias al equilibrio entre drama y comedia, convierten cada episodio en un vaivén de sentimientos encontrados. La calidez, el humor ligero y el cariño por los personajes siguen ahí, aunque no basten para levantar la temporada, y es agradable ver a los personajes de siempre a pesar de que su evolución no sea la mejor. Lo que más les cuesta es adaptar lo que funcionó en el pasado al equipo femenil. Un ejemplo claro es el icónico póster de “BELIEVE”, que Ted coloca de nuevo en el vestidor, esta vez frente a unas jugadoras que le hacen notar que solo recicla lo que ya hizo y que no necesariamente funciona para ellas. Esa escena define bastante bien los desaciertos de la serie.

El reto más grande va más allá de la historia: hacer relatable un fenómeno de la sociedad moderna. Las ligas femeniles de fútbol son motivo de controversia desde varios ángulos, y uno de los principales, que la serie aborda, es la falta de audiencia. Es un hecho que ninguna liga femenil accede a las mismas comodidades que su contraparte masculina en ningún sentido, y el tema se muestra con claridad cuando Rebecca entra ebria a la cancha, gritándole a la televisión abierta “¿dónde están los fans del fútbol?”. Ted ayuda a visibilizar situaciones que solo viven las jugadoras profesionales en su día a día, pero la serie no profundiza en ninguna y las deja en la periferia, a merced del guion. Hay chispa de inspiración en lo que intenta hacer. Por lo que muestra la serie, el caso del equipo femenil de Richmond no se arregla con The Lasso Way, sino que la mayoría de sus problemas vienen de organismos estructurales que ni el mejor barbecue de Ted Lasso puede resolver. A diferencia de la historia del Richmond varonil, aquí los momentos triunfales quedan eclipsados por la comparación con la realidad, aunque, al más puro estilo Ted Lasso, nos dejan la esperanza de que las cosas algún día se encaminen.

Póster de la cuarta temporada de Ted Lasso
Póster de la temporada 4 de Ted Lasso. Apple TV

LO QUE QUEDA DESPUÉS DEL REGRESO

Esta temporada deja una serie con corazón y sin rumbo claro. Lo bueno está en lo de siempre, en la calidez y el humor, y en el interés genuino por mostrar el fútbol femenil sin condescendencia; lo que quedó pendiente es la coherencia con el cierre de 2023, con los vínculos que ya estaban resueltos y con un Ted que aquí parece un eco de sí mismo. No estoy muy seguro de que tengamos una quinta temporada, pero, de haberla, el equipo tiene mucho que trabajar. No veo razón para que no logren pulir deficiencias que, aunque no son críticas, resultan lo bastante notorias para que el espectador sienta que lo que ve en pantalla es lo opuesto de lo que sucede en la realidad. Y aun así, lo que se disfruta sigue siendo lo que hizo especial a la serie: un vestidor donde la gente se cuida entre sí y un humor que no necesita ser cruel. Es una comedia con otra personalidad que la de The Studio o Widow’s Bay, las otras apuestas recientes de Apple TV, y por eso su regreso, con todo y sus tropiezos, todavía tiene lugar.

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