Hoppers llegó a las salas mexicanas el 5 de marzo de 2026 con una tarea que va más allá de contar su historia: demostrar que una película original de animación todavía puede llenar un cine. Daniel Chong, creador de We Bare Bears, dirige esta propuesta de Pixar en la que Mabel, con la voz de Piper Curda, usa una tecnología que permite transferir la mente humana a un animal robótico y termina convertida en un castor para frenar a una constructora que amenaza el hábitat de un estanque. Jon Hamm, Bobby Moynihan, Meryl Streep y Dave Franco completan un reparto de voces muy amplio. Lo más importante de Hoppers no es solo lo que cuenta, sino que existe: una idea nueva, con personajes nuevos, en una industria que cada vez apuesta más por lo conocido.
UN ORIGINAL EN LA ERA DE LAS SECUELAS
Durante los últimos años, las películas originales de Pixar han tenido una suerte difícil en cines. Lightyear recaudó apenas 226 millones de dólares en 2022, Soul y Turning Red se estrenaron en Disney+ durante la pandemia, y Elio tuvo en 2025 la peor apertura de toda la historia del estudio para un estreno exclusivamente en cines, con 20.8 millones de dólares en Estados Unidos y Canadá y un cierre cercano a los 153 millones en el mundo, con un presupuesto que se estimó entre 150 y 200 millones. Mientras tanto, las secuelas siguen funcionando: Inside Out 2 recaudó en Estados Unidos más que Elio, Lightyear, Onward y Elemental juntas. El mensaje que parece mandar el público es incómodo para cualquier estudio: confío en lo que ya conozco.
Por eso el recorrido de Hoppers tiene tanto valor. Abrió con unos 46 millones de dólares en Estados Unidos y 88 millones en el mundo, el mejor debut para una película original de Pixar desde Coco en 2017, y su recaudación mundial ronda ya los 370 millones, mucho más que Elio. En Rotten Tomatoes pasó de las cifras más altas de su arranque, entre 97% y 98%, a alrededor de 94%, una aprobación que no se veía en un estreno del estudio en años.

EL MOMENTO DE LA ANIMACIÓN EN CINES
El caso de Hoppers no se puede leer solo como el de una película. La animación en general ha pasado por una racha de tropiezos recientes, entre ellos varios de Disney y Pixar, y cada uno alimentó la idea de que el público de salas solo responde a franquicias. Creo que esa conclusión es demasiado fácil: los fracasos tienen causas distintas, desde el costo de las entradas hasta la competencia de las plataformas de streaming, y mezclarlos en una sola lectura empobrece el debate. Lo que sí es cierto es que cada fracaso hace más difícil financiar la siguiente idea nueva, y por eso un éxito original pesa tanto.
Que se siga trabajando animación, y que se siga exhibiendo en salas, es una buena noticia. Es un tipo de cine hecho a mano durante años por cientos de personas, con tiempos y riesgos que no se parecen a los de otras producciones, y ver que todavía hay lugar para una propuesta como esta en las pantallas grandes habla bien del medio. La película, además, parte de una idea que invita a mirar a los animales de otra manera, con humor y una premisa que no necesita explicación para entenderse, algo que ayuda a que una película original llegue a públicos distintos.

LO QUE QUEDA DESPUÉS DEL ESTRENO
Si miramos el conjunto, Hoppers deja una lección útil: el público no rechaza lo nuevo por defecto, rechaza lo que no se siente necesario. Lo bueno de esta película es que construye un mundo propio, con una premisa clara y un humor que se entiende a primera vista; lo que quedó pendiente es la prueba que realmente importa, que es si un éxito como este cambia las decisiones de los estudios o si se convierte en una excepción. Con Toy Story 5 como ejemplo de la apuesta por franquicias y Hoppers como ejemplo de lo contrario, 2026 ha mostrado las dos caras de Pixar, y es de esperar que ambas sigan teniendo espacio. Para quien quiera pasarla bien y apoyar que la animación original siga en cines, es una de las mejores razones para ir a una sala este año.