Euphoria es una de las series más importantes y destacadas de la década, y precisamente por eso su tercera y última temporada, deja un sabor tan amargo. Quedó mucho a deber y hay incertidumbre sobre cómo terminaron las cosas. Esta temporada se siente armada a contrarreloj, con una producción complicada que se nota en pantalla, y que solo el trabajo de Zendaya evita que la historia se venga abajo.
UNA PRODUCCIÓN QUE SE NOTA EN PANTALLA
Por alguna razón, a Sam Levinson le tomó años terminar el guion de esta temporada, y según lo que se ha contado casi tuvo que ser presionado por Zendaya para entregarlo. A eso se suma coordinar las agendas de un reparto en el que la mayoría ya son estrellas de Hollywood: reunirlos a todos en un mismo set claramente no fue posible, y se nota sobre todo en las escenas de Cassie, interpretada por Sydney Sweeney, con Nate, a cargo de Jacob Elordi.
Para quienes no pudieron esperar y descubrieron entre temporadas que Euphoria es una adaptación de una serie israelí, quizá la manera en que terminó no fue una sorpresa. Aun así, se notaron muchos huecos respecto a lo que se había construido en la segunda temporada, y no hubo manera de recomponerlos en la tercera.

HILOS SUELTOS Y PERSONAJES AL SERVICIO DE LA TRAMA
Algunos hilos narrativos ni siquiera se volvieron a mencionar y otros parecen inventados solo para justificar que un personaje siguiera en pantalla. El caso más claro es Jules, la de Hunter Schafer, que graba en una sola locación y comparte escenas únicamente con Zendaya. Fuera de eso, la línea narrativa de Rue se siente floja por momentos y sin rumbo claro, como si Levinson hubiera hecho lo que tenía que hacer para completar la historia y poder terminarla.

Las escenas de Cassie son explícitas y en ocasiones no tienen razón de ser. Su personaje es quizá el más caricaturesco de la temporada y no hay un solo momento en que tenga desarrollo: simplemente hace lo que sea necesario para satisfacer la trama según se le ocurra a Levinson.
LO QUE SÍ FUNCIONA: LA CINEMATOGRAFÍA Y ZENDAYA
La serie tiene buenos momentos. Disfruté mucho la cinematografía, que cambia de manera notable respecto a la línea visual que habían iconizado en temporadas anteriores. También cambió la banda sonora, y eso sumó a la polémica de la serie, ya que Labrinth anunció que había terminado en malos términos con la producción.
Pese al desastre que pareciera haber sido el rodaje de esta temporada, lo más destacable es el trabajo de Zendaya, que levanta la historia prácticamente sola. Rue es el personaje que sostiene las escenas con su interpretación, y Zendaya lo hace de manera fenomenal.
Esta temporada pone fin a un producto que lanzó al estrellato las carreras de casi todos sus protagonistas, aunque lamentablemente no cerró con el broche de oro que merecía. Euphoria exploró narrativas complejas y con mucha sensibilidad sobre temas modernos, arriesgándose a contarlas desde perspectivas naturales, y es una tristeza que no hayamos podido ver eso plasmado también en su desenlace. Para ver cómo otra serie de HBO maneja una temporada de cierre de ciclo, House of the Dragon es un buen contraste